Entradas

Crónicas Misioneras. Primera Entrega.

El precio de la guaina. Llegando al Salto Chávez, un hombre con la camisa desprendida, el pelo rubio enrulado y la piel colorada, me hace frenar. Me explica que la municipalidad está tratando de construir algo que genéricamente denomina balneario y que, por eso, ahora se cobra entrada. El hombre dice todo esto en tono de disculpa y con algo de pudor. Pregunto cuánto es. Me contesta: “dos pesos por el auto” y enseguida agrega: “y cincuenta centavos por la guaina”. Dos por el auto y medio por la guaina, y ¿cuánto tengo que pagar por mí mismo?, pregunto. “No, no –me aclara enseguida- el hombre viene con el auto; la guaina paga aparte, cincuenta centavos”. Le entrego al hombre los dos pesos con cincuenta y pienso -mientras me sumerjo en el hondo piletón que forma el salto- en un sitio raro y hermoso, en donde los hombres son como centauros, mitad hombres mitad autos y las mujeres sólo cuestan cincuenta centavos. La variedad de la experiencia religiosa. En Misiones hay miles y miles de igle...

Las Alarmas del Dr. Grondona

En la edición del 21/3/04 del Diario La Nación, el Dr. Mariano Grondona opina sobre democracia y clientelismo. Señala el sorpresivo cambio electoral producido en el Reino de España y postula que una modificación de la misma magnitud es imposible en nuestro medio. El culpable de esa imposibilidad es el “clientelismo”. El Reino de España es una sociedad de avanzada con una fuerte presencia de la clase media, en donde el ciudadano vota como “individuo”. Nuestro país –en cambio- está infestado de pobres que dependen del plan jefes y jefas para vivir. Ello –sostiene el Dr. Grondona- condiciona el voto, de manera que el “cliente” se ve compelido a votar al “patrón” en cualquier caso. Por eso la consigna “que se vayan todos” se transformó en las urnas en “que se queden todos”. Hasta aquí el discurso –resumido- del Dr. Grondona, pensador de corazón restaurado. Resulta cuanto menos llamativo que se quejen del “clientelismo”, quienes suelen defender las libertades económicas y denominan “mercado...

Crónicas Porteñas. Desventuras del pasajero.

Para nosotros, “Diagonal” es demorar quince minutos menos, “13 y 32” es demorar quince minutos más, “la flota” es un sitio donde sube mucha gente y “abril” es una molesta parada para ricos que por suerte sólo incomoda a los que toman “centenario”. Entre los múltiples sindicatos increados cuyas filas integro (también me declaro miembro del Sindicato Unido de los Habitantes de Veredas Impares, de la Unión Argentina de Cantores de Tango Amateurs Con Vocación pero Sin Talento, de la Federación de Ciclistas Ocasionales, de la Unión de Peatones que Quieren Comprarse un Auto Pero Carecen del Dinero Correspondiente y de la Asociación de Grandes Consumidores de Yerba Mate), existe uno, numeroso, previsible y creciente: El de los platenses que trabajan en Buenos Aires. Se mantiene increado, sí, por ahora, porque ya inicié conversaciones para fundarlo con un pelado que sube en la flota y con una señorita que viene sentada desde retiro. Somos muchos y nos conocemos poco. Los habemos de hábitos irr...

Cancionero Indispensable para Patriadas

Discurso del método Hubo una época en que teníamos escarapela, bandera, fechas patrias y un panteón de héroes más o menos admirables y respetados. Esa época puede ubicarse en la cronología general de todos, pero también en la personal de cada uno, en cuyo caso se llama infancia. Las posibles y probables añoranzas no pueden traerla de vuelta, porque su requisito imprescindible es la candidez y –se sabe- el conocimiento y la experiencia son fenómenos irreversibles. La Historia Seria de nuestros días, demasiado influida por el materialismo dogmático –especie de calvinismo sin Dios pero con su predestinación de hierro-, es la historia de las cabezas de ganado. Describe –con asepsia y rigor- los escenarios y los procesos. Los hombres aparecen, sí, como actores de una trama general que no deciden y que ni siquiera sospechan. La tarea del Historiador Serio es entonces descifrar los mecanismos secretos de la trama, desdeñando anécdotas y personajes. Es una historia bilardista, porque privilegi...

Adversus Amparo

A mis compañeros abogados. El precio que cobramos por nuestros servicios (al que ridícula y pundonorosamente denominamos “honorarios”, como si tuviesen relación con nuestro honor, que de ningún modo puede medirse en dinero) es, en términos bíblicos, el que nos permite pagar el pan y es el resultado del sudor de nuestras frentes. Nadie puede reprocharnos entonces que intentemos ganarlo lícitamente. Nadie puede reprocharnos tampoco que asumamos la defensa de causas que pueden parecer absurdas o directamente injustas. Somos defensores. De personas, de derechos, de intereses. Allá está el Estado, la Señora Opinión Pública, los medios de comunicación masiva, para juzgar con real o ficticia ecuanimidad. No es el defensor quien debe ser ecuánime y justo. El defensor debe ser lo que es: Defensor y vehemente. Es bueno que recordemos estas simples y sencillas verdades. Zapatero a tus zapatos. Es bueno hoy en un país y un planeta en que todos hacen lo que no les corresponde. El presidente sancion...