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Abuso deductivo

-Dolores Solá y Acho Estol se están separando. Ella está triste porque él tuvo un hijo, que se llama Horacio, con una brasileña. Lo dice mi hermana Mechi mientras me ceba un mate. A ambos nos gusta la música de La Chicana , ese maravilloso grupo de tango conformado a partir de la voz de Dolores Solá y las canciones de Acho Estol, quienes hacen pareja en el escenario y en la cama. La revelación de Mechi me desconcierta. Supongo que no lo escuchó en "intrusos" o en algún programa así, porque esos programas prefieren más bien ocuparse de las bataclanas. -¿De dónde sacaste eso?- pregunto. -Es evidente- dice Mechi y se pone a enumerar los indicios precisos, graves y concordantes que la llevan a formular su peculiar -e intrascendente- conclusión. Trataré de referirlos aquí, aunque no podré emular la apasionada convicción de Mechi. 1) Dolores Solá tiene ahora un repertorio solista . Acho Estol sacó un disco sin la compañía de su compañera. Indicio evidente de divorcio. 2) El repert...

Profesión de fe antiporteña

Clarin descubre asombrado que " el sentimiento antiporteño sigue vigente en el interior ". Chocolate por la noticia. El antiporteñismo de las provincias va a cumplir al menos dos siglos y se basa en razones fundadísimas. Hay razones viejas y nuevas, pero todas muy razonables. Como muestra fotográfica, basta ver el cuadro que publica hoy datosduros , mientras el intendente de la capital pretende que le dejen manejar la policía, pero que se siga financiando con recursos nacionales (que ya financian los subterráneos, los trenes suburbanos y miles y miles de etcéteras). Los medios de prensa "nacionales" (porteños) reproducen el fenómeno cuando destinan horas y horas a informar sobre el estado del tránsito en los accesos a la capital y a enumerar indignados la cantidad de baches que existen "a solo cuatro cuadras del obelisco". Pero cada tanto se vuelven buenitos y condescendientes para con "nuestros hermanos del interior" y hacen programas que muestr...

La bomba

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Un seis de agosto como hoy, pero de mil nueve cuarenta y cinco, estalló la bomba que en un solo segundo mató a cien mil japoneses. Pocos años después -en 1953- la Unión Soviética hizo su primer ensayo nuclear y quedó inaugurada la guerra fría. La doctrina militar que animó esa guerra es bien conocida: la mutua destrucción asegurada. En realidad, es la doctrina militar norteamericana. De la doctrina militar soviética -si es que tenían una- nadie sabe (o cuenta) mucho. Lo que se sabe -ahora- es que el arsenal soviético era sensiblemente menor que el norteamericano y su disposición -contra la propaganda yanki que mostraba a los rusos como gente sin corazón- era más bien defensiva. La mutua destrucción asegurada nos parece ahora una obviedad. Lógico, decimos, usar armas nucleares implica inevitablemente una escalada que vuelve al planeta inhabitable. Ergo, nadie las utilizará. La mutua destrucción asegurada garantiza la paz nuclear. Pero en realidad no fue siempre tan obvio (y no lo es tam...

Que Dios, Nuestro Señor, se apiade de su alma

Acabo de terminar de leer “ Timote ”, que me prestó mi amigo Ernesto porque yo no quise pagar los cuarenta pesos que dicen que vale (no es una cuestión de dinero, sino de principios). Se deja leer y es notoriamente superior a la edición dominical de clarín o a la revistita de multicanal, pero me revolvió un poco las tripas. Me la habían recomendado mucho y –luego de leer la contratapa, en la que se auguraba un apasionante diálogo religioso entre Aramburu y Abal Medina- tenía muchas expectativas que se vieron defraudadas una a una. La novela es crítica de montoneros –lo cual me parece bien- pero, para lograrlo, sobredimensiona la figura de Aramburu, a quien se presenta como el gran estadista de la patria, el único que aprende de sus errores y cambia, genial como el mismísimo Perón, pero mucho más íntegro. El malestar que eso produce en el honesto lector desprevenido no es sólo político, sino también literario. El recurso de invertir los roles, de convertir a los buenos en malos y viceve...

La chica que me ayuda

quien no fue mujer, ni trabajador, piensa que el ayer fue un tiempo mejor María Elena Walsh – “Orquesta de Señoritas” Como a una sirvienta paraguaya -Te juro: antes de que se me vaya la empleada, prefiero que me abandone mi marido. Lo dice Paula, la mujer de mi amigo Ernesto. No me lo dice a mí, se lo dice a mi mujer, quien –para mi sorpresa y preocupación- asiente con la cabeza. Yo converso con Ernesto de política –porque es impropio de varones adultos e informados andar hablando de esas cosas-, pero escucho de costado porque me interesa. -A mí me alcanza con que venga a la mañana, porque Enrique puede estar a la tarde para cuidar a la nena. Yo sigo hablando de Cosas Muy Importantes; pero, al escuchar mi nombre, paro la oreja porque ahora el asunto afecta mis derechos personalísimos. -¿La necesitás sólo para que cuide a la nena? –se informa Paula. -Bueno, también quiero que me ayude con la casa. Mi casa no es una casa, sino más bien un departamento y bastante chico, ...

Teología peronista

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Días atrás se suscitó una interesante discusión teológica en la que participamos mi madre, mi hermano y un servidor. El tema rondaba alrededor del culto de los santos y de las vírgenes. Arrancó mi madre, quien -quizás por pudor- atribuyó la idea a otra persona. La expongo como la recuerdo: Conviene más pedirle a un santo (o a una virgen) poco popular, porque los que tienen más seguidores están más ocupados y tardan más en cumplir. -¡Disparate! -dije yo, que he desperdiciado mi juventud estudiando las leyes y la jurisprudencia- Los santos y las vírgenes tienen jurisdicciones definidas. Algunos, según el territorio (A Corrientes le toca la de Itatí; al norte de Buenos Aires, la de San Nicolás; la de Luján es nacional y constituye una especie de instancia de apelación de las vírgenes); otros, según la materia (para la garganta, Santa Cecilia; para la vista, Santa Lucía; para los exámenes, San José de Cupertino; para el miedo a los perros, San Roque). Por fin, terció mi hermano Juan Pablo ...

De nuevo mi amigo Ernesto y la sequía

Volvió mi amigo Ernesto de Bahía Blanca, ciudad inconveniente y naval, con nuevas y breves ideas sobre la sequía. Me dijo: ¿Cómo puede ser posible? ¿No era que "el campo" es el sector más dinámico de la economía? ¿No era que su desarrollo tecnológico supera por mucho a la industria, el comercio y los servicios? No, no era. Resulta que ahora nos enteramos de que dependen por entero de que el buen Dios haga llover. O sea que su sistema de producción no está mucho más adelantado que en el neolítico. ¿Por que no riegan por goteo , si son tan adelantados? Siempre lúcido y germánico, mi amigo Ernesto se ofuscó ligeramente con mi crítica a su origen alemán y me dijo que peor yo, que desciendo de italianos, pueblo especialista en rendirse en todas las guerras y célebre por sus sociedades delictivas. En realidad no lo dijo, pero estoy seguro de que lo pensó. Por lo menos inventaron el vermicelli .

Mi amigo Ernesto y la sequía

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Mi amigo Ernesto me mandó un mensaje de texto que textualmente dice " La sequía demuestra que Dios está con el gobierno. Que hagan los piquetes ahora. ¡Mueran los salvajes oligarcas!" Mi amigo Ernesto desciende de alemanes, un feo defecto que él se empeña en corregir abrazando las causas populares, pero que contamina su pensamiento con cierto calvinismo (la desgracia vista como una señal de la pérdida del favor divino) decididamente inconciente. La frase final, de neto corte federal-populista, es sencillamente deliciosa. Sin llegar tan lejos como mi amigo Ernesto, yo me pregunto: Si la lluvia es necesaria para el campo, que llueva en el campo; ¿para qué llueve en la ciudad?

Murió Huntington

Se murió Huntington y no sé si ponerme contento o triste. Principal exponente del pensamiento norteamericano incorrecto, influyó decisivamente en las peores calamidades que el imperio impuso al mundo en los últimos tiempos. En los setenta explicó en la Comisión Trilateral que el principal problema que aquejaba al mundo era el "exceso de democracia", lo que sirvió como base doctrinaria de nuestras dictaduras no sólo militares. En los 90, su "choque de civilizaciones" predijo, justificó y quizás en alguna medida provocó la agresión imperialista a gran escala contra el mundo musulmán. Su prosa deliciosa e inteligente, en cambio, nos mostró una mirada del mundo que, incorrecta y todo, no carece por completo de su cuota de verdad. No tanto "Choque de Civilizaciones", que es apenas una adaptación muy simplificada y mediocre del monumental "Estudio de la Historia" de Arnold Toynbee (aunque tiene la virtud de corregir el error descuidado de Toynbee que v...

Tangueras

Una se llama Soledad y la otra, Dolores. Está claro que tenían destino de tangueras.

Tango senegalés

En materia tanguera siempre fui un poco fundamentalista. Los años cuarenta significan para mí la época en que comenzó la decadencia del tango. Discépolo, el principal corruptor moral de sus letras. Piazzolla, un rockero interesante. Mi padre y mi abuelo, en cambio, prefieren la música moderna. Por eso, cuando invité a mis parientes a ir a ver a La Chicana, que por primera vez tocaba en La Plata, recibí la cargada de mi padre en forma de mensaje electrónico. Decía así: "Mi dulce nieta Francisca (que anoche me contó un cuento cuyos personajes eran quequito y una tal Luján) resumiría mi estado de estupor por este mail con su célebre frase “No te lo puedo creer”. La Chicana volvió de su gira por … ¡Senegal! Y, más aún, incorporó a su repertorio milongas africanas y brasileñas. Como habrá sonado en los últimos arrabales de Dakar aquello de estar invitado con tarjeta de cartón, tan apreciado en Sarandí. Como sonará “mama, llevame pal pueblo” en Wolof, el lenguaje de su etnia mayoritaria...

Borges y la matemática

La palabra Borges, que hoy se usa para designar eventos culturales, entregas de premios, calles y centros de estudios, alguna vez habrá servido (yo no existía y por eso no lo recuerdo) para nombrar a Borges. En aquella remota época, el nombre se usaría solo o –a lo sumo- antecedido del pronombre jorgeluis. Ahora es inevitable rodearlo de laberintos, bibliotecas, cuchilleros y nombres escandinavos. Cuando yo era muy chico, mi madre me sugirió (con la benevolencia y obligatoriedad que llevan implícitas las sugerencias maternales) la lectura de Borges. Creo que mi padre no aprobaba esa idea por vanas razones políticas y le hubiese gustado que a mi me gustaran los clásicos. A los tres años me abrumaba con Mozart en el tocadiscos y llegó a regalarme un ejemplar de la Ilíada, lo que me alejó para siempre de la música clásica y la literatura griega. A esa sugerencia materna (que nunca he agradecido suficientemente) debo la alegre compañía de la voz de Borges y el gusto por la literatura. Sobr...

Semana del Chamamé

Creo que empieza hoy la semana del chamamé. Termina el 19 (día del paso a la inmortalidad de don Tránsito Cocomarola) en que todos festejaremos en el Luna Park junto a los alonsitos, ramona galarza, los de imaguaré, mario bofill y el Gran Tarragó Ros. Para ir calentando motores chamameceros modifiqué el post " La Tierra sin Mal " en el que digo mis pobres verdades sobre la música que más me gusta y le agregué unas cuantas canciones para ilustración y deleite espiritual. Unos amigos mexicanos estuvieron de visita en el blog y quieren publicar mi noticia chamamecera en una revista de allá, del límite norte de la patria. La alegría no es sólo brasilera. Les mando un abrazo. http://elquique.blogspot.com/2007/08/la-tierra-sin-mal.html PD: Apúrense a comprar las entradas para la fiesta del luna park, que ya casi no quedan.

Las mañas de Andresito

Después las llamaron “guerra de montoneras”, pero al principio se las conocía como “las mañas de Artigas”. Suele creerse que los principios de táctica militar de estas guerrillas eran inexistentes y es sabido que la expresión “montonera” alude a que –incultos e incivilizados- peleaban “en montón” y no conocían (o simplemente no usaban) las exquisiteces europeas de la doble línea o la formación en cuadro. Lo cierto que es que existía en estas tropas irregulares una táctica militar avanzada y distinta, que les permitió derrotar muchas veces a ejércitos visiblemente superiores dirigidos por científicos de la guerra y que hizo que siempre resurgieran hasta la definitiva derrota –y muerte- de Aparicio Saravia en Masoller cuando ya estaba bien empezado el siglo veinte. Lo cierto, también, es que algunas de estas tácticas -que se fueron refinando con el tiempo y la experiencia- (el uso que de la lanza hacía la caballería, por ejemplo) fueron después incorporadas por los ejércitos profesionale...

Crónicas puntanas

El futuro llegó hace rato. -Lo que se ve es que hay mucha obra pública... – le dice una señora sentada con su marido pelado a la moza que sirve el desayuno en el hotel. A mí me gusta escuchar las conversaciones ajenas, lo confieso. -Así es- contesta la moza, con un tono que se pasea entre el orgullo y la cautela. -... aunque algunas son medio faraónicas –la señora se pone repentinamente crítica y egiptóloga-, ayer, por ejemplo, estuvimos en la Ciudad de la Punta. Demasiadas cosas para tan poca población. -Lo que pasa es que esa es una ciudad para el futuro. La ciudad del futuro. En el medio de un valle desierto –absolutamente desierto- aparece la Ciudad de la Punta. Cerca de San Luis (capital) pero literalmente en el medio de la nada. No dudo de que el diseño urbanístico debe ser excelente, dado que en su factura participó mi futuro cuñado Eloy, pero carezco de las aptitudes para evaluarlo. Eso sí: a simple vista todo parece un exceso. La Ciudad de la Punta tiene once mil seiscientos c...

Patriagrande

Me escriben un hermoso méil referido al post " Los nombres de la patria " y proponen el nombre "patriagrande", así todojunto. Me parece una lindeza extraordinaria. Entonces, cuando alguien llama a una radio, por ejemplo, diría: "hola, habla Enrique, de patriagrande". Puede andar, cómo no, puede andar fenómeno y es pura poesía. Habría que ponerse de acuerdo en el gentilicio: patraigrandense, patriagrandeño, patriense, patrigrandense, quizás simplemente patriota. Me encanta. Es hermoso, sencillo y exacto. Y tiene punch.

Los nombres de la patria

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No me refiero al plateado nombre (que proviene de un río marrón poco profundo) que usamos para designar al conjunto de nuestras crueles provincias cuya independencia festejamos hoy. Me refiero al nombre que usamos para nombrar la patria toda, ese aglomerado de pueblos hermanos que habita un continente que se extiende desde Tejas, California y La Florida hasta el Cabo de Hornos. El nombre más usado y aceptado es el de Latinoamérica, al que yo también me resigno aunque no me gusta. El origen de la palabra "Latinoamérica" es discutido. Dicen que el primero que la usó fue el chileno Francisco Bilbao en 1856, pero no me consta porque yo no había nacido. Otros mencionan ese poema lleno de verdades y fealdades llamado " Las dos Américas " -tan distinto ¡ay! de la Oda a Roosevelt que dice lo mismo pero es mucho más lindo-. Lo cierto, lo indudable, es que el éxito de la palabra Latinoamérica se debe a los franceses, extraños y tardíos imperialistas, culposos y culpables, que...

Soy el chamamé

Hoy un videíto muy croto que filmé con mi teléfono celular en el cumpleaños de Berisso. Es don Antonio Tarragó Ros cantando "Soy el chamamé", mi canción favorita. Linda la fiesta en Berisso, como toda fiesta popular. Muy bien el secretario de cultura que reivindicó para Berisso -demasiado conocida por su inmigración extranjera- la primacía de la inmigración provinciana, de la que dan cuenta su centro correntino y su comunidad santiagueña, con sus excelentes músicos que también tocaron. -"Además de los que bajaron de los barcos, estamos los que bajamos de los trenes" -agregó Tarragó Ros que esa noche no se animó a exponer sus confusiones sojeras, quizás porque entre el público había mucho negro autoconvocado y temió que lo rechiflen. Disfrútenlo con salud y recuerden que "chamamé" quiere decir en guaraní "la tierra sin mal".

Morir a la mexicana

Dicen que en algunas mitologías nórdicas, el paraíso se presenta bajo la forma de una batalla perpetua. Algo parecido a eso hay en los corridos de la revolución mexicana. En ellos, la guerra y la batalla (o la mera balacera) se presentan como una situación hermosa y deseable, o al menos como algo que se puede relatar sin caer en la lágrima o el desencanto. Por ejemplo: En mi lindo Zacatecas hubo una gran matazón de huertistas y villistas. Quedaron hechos montón. En esa copla, la palabra “lindo” interpuesta en el primer verso le quita horror a la pila de cadáveres que se adivina en el último. El tono hace el resto. Los ejemplos son muchos y no quiero aburrirlos transcribiéndolos. Sólo copiaré otra coplita, un pedido extraño para cumplir después de la muerte: Ay chaparra, si ves que me matan, tú te sigues en los cocorrazos; Nomás no hagas mi tumba muy honda así yo sigo oyendo balazos. Los dejo con un videíto y un ¡Viva México!

Frontera seca

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la calle de la izquierda es Brasil; la de la derecha, Argentina Desde Eldorado, y después de cien kilómetros de subidas y bajadas en medio del monte, llego a Bernardo de Irigoyen, extremo oriental de la República Argentina. Las paredes están repletas de consignas nacionalistas; algunas muy directas (“Aquí comienza la patria”) y otras más sutiles y eficaces (“Bienvenidos a donde nace el sol”), pero nadie habla totalmente en castellano ni en portugués. En la única estación de servicio del pueblo hay cinco cuadras de autos brasileños que esperan para cargar nafta argentina. Me habían dicho antes de salir que no valía la pena, que no vaya, que no hay nada para ver en Bernardo de Irigoyen; pero yo quería conocer la frontera seca, ese extraño lugar en donde las patrias se tocan sin un río, una montaña, una selva o un desierto que las separe. Por eso lo primero que hago es buscar la frontera. Bajando por la calle principal veo el puesto de la gendarmería. Una mujer gendarme me pide los docum...