16 de octubre de 2009

Italianadas

No van a pasar muchas horas antes de que mi amigo Ernesto me llame para cargarme.

Ya he contado en otras oportunidades que mi amigo Ernesto padece el feo defecto de descender de alemanes, defecto que él intenta -en vano- disimular y que yo le recuerdo cada vez que tengo oportunidad.

Ernesto suele defenderse recordando que mi apellido es irremediablemente italiano y que los italianos son famosos por aliarse al bando equivocado y rendirse en todas las guerras y que su única invención perdurable son la mafia y la camorra.

Hoy leo en Clarín que las tropas italianas en Afganistán coimeaban a los talibanes para que no los ataquen y ya escucho las risas teutónicas de mi amigo.

En mi defensa anticipada diré que -como todo el mundo sabe- Clarín miente y que la ascendencia se determina -ADN mitocondrial mediante- por la línea materna.