6 de enero de 2010

Día de Reyes

Hoy festejamos la llegada de los reyes magos, que es también una forma de festejar la navidad. Según el relato bíblico y la tradición repetida en miles de pesebres, los reyes llegaron el día del nacimiento de Jesús. ¿Por qué entonces recordamos su llegada doce días después de la navidad? ¿No era que Jesús, José y María se tuvieron que rajar rápido de Belén para evitar que Herodes los mate?

Bueno, según dicen se trata de un arreglo de compromiso. Hubo una época en la que el obispo de Roma y el de Bizancio encontraban cualquier excusa para excomulgarse mutuamente y hacerse la guerra. Una de ellas era la fecha del nacimiento de Jesús. Los romanos la fechaban el 25 de diciembre y, de paso, la hacían coincidir con el día de la muerte del sol invictus. Los bizantinos, el 6 de enero (los ortodoxos rusos, que nunca entraron por el aro, la siguen festejando el 6 de enero). Hasta que llegaron por fin a un compromiso que supervive hasta hoy. Navidad, el 25 de diciembre; Reyes, el 6 de enero.

Pero el mito de los reyes magos parece más influido por las locas y soñadoras ideas de la iglesia de Alejandría (no sólo por aquello de la magia y la astrología), que por Roma o Bizancio.

La única referencia a los reyes que existe en los evangelios canónicos es un breve pasaje del evangelio de Mateo (2, 1-12) que los llama "magos de Oriente" (las Biblias protestantes y las católicas ecuménicas traducen "sabios de Oriente") pero que no indica cuántos eran. En cambio, en los evangelios apócrifos (especialmente el del Falso Mateo y, sobre todo, el Evangelio Árabe de la Infancia que es el único que dice que eran reyes, que eran tres y que venían de Persia) se narra la visita con más detalle.

Mucho después, distintas tradiciones fueron perfeccionando el mito. Prevaleció el número de 3 (aunque los ortodoxos rusos creen que eran 12 y una tradición católica germana los prefirió 64, lo cual parece un exceso), se los dotó de estatus real y hasta se les reconoció nombre, raza y edad.

En la península ibérica y en los países latinoamericanos se hizo común la hermosa costumbre de que los niños dejan su zapato la noche del cinco de enero junto con pasto y agua para los camellos y que los reyes les dejan allí un regalo.

Ahora esa costumbre está decayendo por culpa del un viejo gordo anglosajón ridículo que vive en el ¡polo norte!, se viste con los colores de la coca-cola y cuya relación con la navidad es incomprensible (no deja de sorprenderme que los angloprotestantes, a fuerza de querer purificar la navidad y despojarla de santos, vírgenes, reyes magos y otras cosas ligeramente idolátricas y politeístas, terminaron por desacralizarla por completo, por convertirla en un evento meramente comercial).

El ritual de los regalos de reyes es bien latinoamericano (Lima es la ciudad de los reyes, por ellos; San Baltasar es el santo de los negros correntinos) y encierra un hermoso simbolismo. Negros, blancos y marrones representados en Baltasar, Gaspar y Melchor. Tres reyes que se arrodillan para adorar a un niño (los únicos privilegiados) y los zapatos y los regalos de cada 6 de enero para recordarnos que en cada uno de nosotros habita una secreta porción de divinidad.

Digo yo: ¿podríamos evitar que esa hermosa costumbre repleta de significados desaparezca desplazada por los papa noeles apátridas?

Es una tarea de supervivencia, de biodiversidad cultural, si se quiere. Debería encararla el Estado. Crear -qué se yo- un Ministerio o una Subsecretaría de los Reyes Magos que se encargue de recibir las cartas, de conseguir los regalos, de repartirlos. De ese modo, el asunto sería general y para todos, como debe ser. Socialismo reyesmaguístico. Así todos los niños de la patria (o del continente) tendrían su regalo de reyes, tan o más universal que la asignación por hijo.

No es imposible, porque alguna vez algo parecido se hizo a través de la Fundación Eva Perón (como lo reconoce incluso la gorila de Batriz Sarlo).

Mientras tanto, yo también me sumo a la campaña antipapanuel de "yo soy de los reyes magos punto com".

3 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Muy bueno. Es muy cierto que Papá Noel con el pesebre y San José, ni ahí... en una de esas es Odin disfrazado!
oiga, dónde se consiguen los Apócrifos?

ElQuique dijo...

Hay una edición de emecé prologada por Borges, pero no es muy completa, don U.
Yo le recomiendo esta página http://escrituras.tripod.com/textos_disponibles.htm aunque no garantizo la fidelidad de los textos. Pero tratándose de apócrifos, ¿quién puede garantizar alguna cosa?

Laura dijo...

Aguanten los Reyes! Y además, esta locura navideña se acrecentó en la era del turco! Antes papá noel traía, a lo sumo, un par de medias, o algún juguetito, pero la posta estaba en reyes, con la preparación de zapatos/pasto/agua y todos los nervios de la noche anterior (me he quedado despierta con mi hermano más de una vez para espiarlos) Eso era magia!.
Me sumo al petitorio de un Ministerio ad hoc