22 de agosto de 2010

Modos ejemplares de ser fusilado (VIII): El hombre de palabra

Se sabe: los mexicanos son hombres de palabra.

La anécdota se publicó por primera vez en un diario de Paris en 1917. La relató como verdadera José García, jefe del ejército federal que sería más tarde –él también- fusilado en Querétaro. No sé si ustedes creerán en su veracidad, pero yo sí.

Los hechos sucedieron después de una batalla importante –pongámosle Torreón, Zacatecas, alguna de ésas-; los nombres de los protagonistas se han perdido. Terminada la batalla, una partida villista capturó a un jefe constitucionalista y –como es natural en estos casos- se dispuso a fusilarlo.

Cuando llevaron al reo ante el jefe vencedor, éste advirtió que se trataba de un viejo amigo y compadre. No podía dejarlo libre así porque sí, pero decidió de inmediato salvarle la vida.

-Compadre –le dijo-, usté sabe que mis órdenes son estrictas. Lo tengo que afusilar.

-No se preocupe -contestó el reo-, yo hubiese hecho lo mismo con usté.

- Bueno, mire, ahorita mismo tengo la tropa cansada. Le concedo un día. Vaya hasta el pueblo y dése la gran vida. Vuelva mañana puntual a las nueve.

-Le doy mi palabra –dijo el prisionero y se alejó caminando sin ninguna custodia.

Un día era una ventaja suficiente para alejarse de la zona, para huir hacia el norte, para llegar al río Bravo. Al día siguiente, a las nueve, el jefe vencedor hizo formar al pelotón; pero el reo no venía. A las nueve y media, seguía sin aparecer y los soldados continuaban formados, rígidos. A las diez empezaron a cansarse. Sin abandonar su posición firme, se balanceaban apoyándose en un pie y luego en otro. A las diez y media, el prisionero apareció. Los mexicanos son hombres de palabra, pero carecen del más mínimo sentido de la puntualidad.

-Lo estábamos esperando para empezar. Si me hace el favor de pararse junto a aquel árbol...

-Cómo no, compadre –contestó el reo, pero primero le dio la mano a cada uno de los soldados del pelotón.

Doce disparos le impactaron en el pecho y rodó sin inmutarse.

ElQuique

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Hay un episodio de la historia chilena que muestra esa dureza característica del perfil nacional chileno que es cuando los Carrera lanzaron una revolución y fueron capturados.

Fueron ejecutados y luego el Director Supremo le pasó al padre una cuenta por el costo de la ejecución.

Él decía que había un precio que tenían que pagar por las balas."

http://www.elhistoriador.com.ar/entrevistas/h/halperin_donghi.php

Ulschmidt dijo...

Seré grosero y dejaré el pedido de que considere incluir a Cabituna en su serie...